Narra que ella misma había llamado a pedir ayuda para calmarlo, pues se negaba a ir a un hospital. Sin embargo, la Policía tiene otra versión.

Linden Cameron está vivo de milagro, cuenta su madre en Estados Unidos. Hoy se recupera de los disparos en su intestino, vejiga, hombros y tobillos.

La mujer denuncia que todo empezó el pasado viernes luego de hacer una llamada a la Policía pidiendo auxilio, una decisión que, dice, casi le cuesta la vida a su hijo.

El adolescente tiene tan solo 13 años, sufre de autismo y síndrome de asperger, y el viernes en la noche tuvo un episodio de crisis mental por el que su mamá decidió llamara a los oficiales pidiendo ayuda para llevarlo a un hospital.

«Yo les dije miren, está desarmado, no tiene nada, él solo se molesta mucho y empieza a gritar. Es un niño tratando de tener atención, no sabe cómo regularse», cuenta Golda Barton.

Según su relato, mientras ella esperaba afuera de su casa, sucedió una tragedia: “Escucho: ¡al suelo!, !al suelo! ¡tírate al suelo! bam, bam, bam, bam, bam, bam, bam, bam».

Golda afirma que un oficial le disparó a su hijo luego de que este empezara a correr porque no quería ir al hospital: «Fueron menos de cinco minutos, cómo pudo haber escalado en menos de cinco minutos. Estaba escapando, estaba escapando».

Sin embargo, la versión de la Policía es distinta. Cuentan que acudieron al lugar porque el menor estaba amenazando a otras personas aparentemente con un arma, que hubo una persecución y que ahí un oficial le disparó.

El oficial que accionó su arma fue suspendido mientras avanza la investigación de este nuevo caso de presunto abuso, que se suma al de días pasados contra el afroamericano Daniel Prude, por el que en las últimas horas renunció el jefe de la Policía de Rochester, junto a otros dos oficiales.

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